
Cuando hace casi treinta años comenzó a aparecer en las calles de la ciudad de São Paulo un nuevo ritmo musical, el Rap, se esperaba que fuera otra nueva manifestación juvenil en la que dominaría la rebeldía, y cuyo impacto en el paisaje de la ciudad sería pasajero. Igual que el movimiento punk brasileño, que surgió en las calles a finales de la década de 1970, y que la sociedad y las instituciones brasileñas consideraron sólo un modo de exhibirse y de dar a conocer cosas que causaban extrañeza social, que sólo buscaban transgredir y, supuestamente, “agredir” a la sociedad.
No obstante, al contrario de lo que se imaginó, la música Rap abrió nuevas expectativas frente a una serie de cuestiones de orden social en que una gran parcela de jóvenes excluidos, o sea, los habitantes de los bordes de la ciudad, se hizo presente.
En lugar de crear una música fácilmente asimilable por las masas, en la cultura Rap la elaboración de los temas busca responder a las expectativas de los jóvenes de la periferia, desarrollando una poética que narra hechos impactantes, con los cuales sólo podrá identificarse quien pertenece a esos círculos.
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Eso puede ocurrir de varias formas o seguir variados modelos, como afirma el investigador y músico popular brasileño Walter Garcia:


Pero parece que a la mayoría de las personas su escucha no le permite divertirse mucho, ni emocionarse. Pensar da trabajo. Por el contrario, entretenerse significa bailar, reír o llorar. La música que hace pensar es elitista y su mercado es restringido, aunque el alto poder adquisitivo de quien la consume no debe ser despreciado. Un artista que hace pensar atiende a un segmento respetable del mercado, a una franja poco sensible a las oscilaciones de nuestra economía. La imagen de este tipo de artista da prestigio.
En esta declaración puede observarse que una de las hazañas de los grupos de rap de la primera generación fue romper el bloqueo del sistema, a través de su integración con el público –ese público al cual la historia pertenece, y a la cual va dirigida, a través de una música que llama a su público a pensar.
Aun así, se trata de una música que también está vinculada al cuerpo y, en ese sentido, puede considerarse música para la cabeza y para el cuerpo, pues es un proyecto que produce concienciación por medio de la celebración.
Y es así como el rap se fortaleció y produjo su propio espacio, a través de un arquetipo musical y visual único, pues sus discursos proponen siempre la visibilidad del espacio y de ese cuerpo en el espacio. Se trata de una música que apunta hacia una dimensión cultural e histórica del espacio: la periferia.


Se observa además que el traslado de una sonoridad africana, la transmigración cultural y los dislocamientos de identidades puede definir un concepto de diáspora negra. Esa diáspora del continente africano como factor externo revela en otros espacios las translocalizaciones internas.
Como señala Paul Giroy, el concepto de diáspora negra se basa en las nociones de nación, pueblo, raza y etnia, y, por causa de la esclavitud, se desarrolló como un nuevo paradigma cultural en el Nuevo Mundo.
…, además de los ritmos de raíz estadounidense, como el blues, el jazz con mayor tendencia al soul, el rhythm blues, la black music. Es de esas fusiones que se adapta el sonido del rap brasileño, el cual se basa muchas veces en la mezcla de dos fuentes de sonidos originales
El resultado será la base rítmica del discurso proferido por los MC´s. Eso es lo fundamental del trabajo del DJ: el que sea capaz de percibir la dinámica de la mezcla en el tejido sonoro de fondo, construyendo una especie de collage de fragmentos musicales. Con ello, también renueva la presencia de gustos musicales del pasado. Se trata de un sonido construida a partir de apropiaciones que nos remiten a una propuesta revolucionaria, que se realiza a partir de resonancias conceptuales. A pesar de esto, en la musicalidad del rap ese sonido hecho es siempre rehecho, deconstruido, atomizado en pequeños fragmentos, en notas, y, a partir de ahí, reutilizado. Esa construcción de texturas sonoras, esa técnica de actuación en el escenario de la discoteca, procede de los maestros jamaicanos que crearon el dub4,




Traducción: IDALIA MOREJÓN ARNAIZ
BibliografiaDavis, E. “Raizes e Fios: Ciberespaço Polirrítmico e o Black Eletronic” in: Item: Revista de Arte, Afro-Américas, número 5. Rio de Janeiro, Espaço Agora/Capacete, fevreiro de 2002. Garcia, W. “Ouvindo Racionais MC´s” in: Teresa: Revista de Literatura Brasileira / Área Literatura Brasileira. Departamento de Letras Clássicas e Vernáculas. Faculdade de Filosofia, Letras e Ciências Humanas. Universidade de São Paulo, números 4/5. São Paulo, editora 34, 2003. Gilroy. P. O Atlântico Negro. Trad. de Cid Knipel Moreira. São Paulo, editora 34, 1ª. Edição, 2001. Schnaiderman, B. (org.). Semiótica Russa. Trad. de Aurora Fornoni Bernardini, Boris Schnaiderman e Lucy Seki. São Paulo, editora Perspectiva, 1979. 6 I. M. Lotman, “Sobre o problema da tipologia da cultura”, en Semiótica Russa, p. 33.
Información rescatada del artículo: RITMO Y POESÍA EN LOS BORDES DE LA CIUDAD DE SÃO PAULO, producido por CELSO ROSA Doctor en Comunicación y Semiótica del PUC – São Paulo, Investigador del Centre de Estudios de la Oralidad del PUC – São Paulo e Profesor universitario del Centre Universitario FIEO – São Paulo
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